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López recalca que «mi lugar está en Euskadi» y concurrirá a la reelección

Patxi López, actual lehendakari en funciones, zanjó la rumorología surgida durante el día de ayer, que lo colocaba ya en el Senado. Asegura que seguirá en el Parlamento de Gasteiz liderando el grupo parlamentario del PSE y que incluso pretende presentarse a la reelección como secretario general. De la misma manera, descarta por ahora un posible pacto de gobierno con el PNV, deslizando críticas a la oposición de los jeltzales durante esta legislatura.

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Mikel PASTOR | BILBO

«Mi lugar está en Euskadi». Patxi López salió ayer tarde decidido a zanjar todos los rumores surgidos unas horas antes, que lo situaban ya en Madrid como senador autonómico, manifestando que «al menos hasta el Congreso Nacional» que el PSE celebrará en el mes de febrero del año que viene tiene previsto liderar el grupo parlamentario en Gasteiz. Pero López fue incluso más allá, asegurando que se presentará a la reelección como líder del PSE.
La noticia saltaba a primera hora de la mañana, cuando varios medios de comunicación aseguraban que Patxi López, tras el batacazo electoral del 21-O, había decidido marcharse a Madrid, concretamente al Senado, siguiendo la senda de otros expresidentes del PSOE como José Montilla. Voces autorizadas del PSE como Idoia Mendia salieron rápidamente al paso de la información para asegurar que «el lehendakari no tiene otra cosa en la cabeza que seguir siendo líder del PSE-EE». Sin embargo, lejos de calmar los ánimos, la rueda de prensa que López iba a ofrecer a la tarde para valorar los resultados electorales generó una gran expectación mediática por saber cuál era el futuro inmediato del todavía lehendakari en funciones.

«Fabulaciones» de Madrid

Además de defender su gestión a capa y espada, López no se fue por las ramas al ser cuestionado por su futuro personal: «Sigo en el Parlamento Vasco, y además, me presentaré a la reelección a secretario general de la CAV», afirmó, añadiendo que la información sobre su marcha al Senado «no es más que rumorología y fabulaciones».

López, por tanto, seguirá en Gasteiz y en principio lo hace con el apoyo de sus compañeros, dado que las únicas críticas internas a su gestión en estos últimos meses han sido las realizadas por Jesús Eguiguren por su pasividad en el terreno de la resolución del conflicto. Al contrario de lo que ocurre en el PP, desde Madrid se ha justificado el mal resultado de López, no como le ha ha ocurrido a su compañero Pachi Vázquez en Galicia.

Antes de que esta calma mute en tormenta, López quiso mandar un mensaje de tranquilidad afirmando que «lo que menos necesitamos los socialistas son luchas internas. Es hora de la unión y de reflexionar, pero en el espacio que hay que hacerlo, que es el Congreso Nacional».

En esa misma línea, protegió a Alfredo Pérez Rubalcaba, muy cuestionado tras los malos resultados en Galicia y la CAV, señalando que «somos Pachi y yo quienes hemos sufrido el revés, no Alfredo».

Entrando en el análisis del domingo, Patxi López aceptó que su partido ha sufrido fuertes reveses electorales en las últimas citas con las urnas, pero aseguró que «nuestros principios siguen siendo los mismos; apostamos por un modelo socialdemócrata, de futuro, competitividad, que genere empleo, por lo que tenemos que esforzarnos más en llegar a la calle, en trabajar a pie de calle».

El lehendakari en funciones realizó el mismo ejercicio al analizar las elecciones de la CAV: esto es, autocrítica, pero ceñida exclusivamente a que «no hemos sabido conectar con nuestros votantes, no hemos sabido movilizarles y muchos de ellos se han marchado al PNV por el supuesto voto útil contra Bildu». Sin embargo, todo fueron parabienes para su gobierno, llegando a asegurar que «ha servido de freno a la sangría de votos que hemos tenido».

Mensaje irónico al PNV

Además de a su propio partido, López también se refirió al PNV, vencedor del 21-O, y a su líder, Iñigo Urkullu, del que aseguró que «a pesar de lo publicado, todavía no me ha llamado».

En ese sentido, rechazó de entrada cualquier tipo de pacto de gobierno con los jeltzales, deslizando que realizarán su labor de oposición «con la misma responsabilidad y lealtad con la que ha actuado estos años el PNV», en clara ironía. Y añadió acto seguido que «no va a ser mi partido el que va a intentar tomarse cumplida venganza por estos tres años y medio».

Basagoiti prepara su adiós, pero aún no le pone fecha

Antonio Basagoiti tiene los meses contados como presidente del PP tras el mal resultado del domingo y, sobre todo, la cacería que se ha abierto en círculos influyentes de Madrid que añoran los tiempos de Jaime Mayor Oreja y María San Gil. Tras afirmar el lunes que no volverá a ser candidato a lehendakari, lo que supone un principio de adiós, ayer dio otro paso y aseguró a sus compañeros de la Junta Directiva Regional que se quedará solo hasta el próximo Congreso. Está previsto para 2015, pero parece obvio que se adelantará.

Esta hoja de ruta da a entender que Basagoiti quiere tiempo para amarrar su sucesión, consciente de que marcharse ahora abriría un vacío de poder que podría desembocar en una pelea encarnizada. Además de la del presidente del PP vasco, en esos círculos de ultraderecha se exige la cabeza de Iñaki Oyarzábal, que ha sido su segundo de a bordo en los últimos tiempos.

Según filtraciones de la reunión, Basagoiti dejó claro que no se irá mañana «ni tampoco pasado mañana». Al parecer, los integrantes de la Junta Directiva le recibieron con una cerrada ovación, pero su líder ya había expresado el lunes su malestar con las críticas al destacar que presidir el PP en la CAV «no es ningún privilegio». Basagoiti tiene la máxima responsabilidad del partido desde 2008, cuando sustituyó a San Gil. GARA

Amaiur a Rajoy: «El camino del 21-O no tiene vuelta atrás»

La clara mayoría abertzale formada en el Parlamento de Gasteiz fue motivo de debate ayer tanto en el Senado como en los pasillos del Congreso. En el primer foro, el presidente español, Mariano Rajoy, aludió a ella indirectamente al sacudirse cualquier responsabilidad sobre un futuro referéndum y evitar valorar el acuerdo Cameron-Salmond sobre Escocia. Mientras, en el Congreso, Xabier Mikel Errekondo hizo ver al mandatario español que el 21-0 la sociedad vasca ha emprendido «un camino que no tiene vuelta atrás».

En declaraciones en los pasillos, Errekondo afirmó que «Rajoy y su gobierno deben dejar atrás las políticas de bloqueo, de venganza y de odio, y apuntarse al tren que ya ha puesto en marcha Euskal Herria para su normalización».

Refiriéndose a los 48 parlamentarios abertzales en la nueva Cámara -frente a 27 españolistas-, el diputado usurbildarra subrayó que se ha plasmado «una cámara de mayoría absoluta abertzale», por lo que demandó a Rajoy y a su gobierno que analicen el resultado electoral, comprueben que PP y PSOE han quedado como tercera y cuarta fuerza, «y saquen conclusiones».

Mientras, en el Senado la cuestión de la independencia salió a relucir en dos preguntas trasladadas a Mariano Rajoy por electos catalanes. Una de ellas le reclamaba opinión sobre el acuerdo alcanzado por Londres y Edimburgo para un referéndum de independencia en Escocia. Al respecto, Rajoy afirmó que a él nadie le ha pedido que autorice tal cosa y añadió que tampoco es competente para ello. En este punto, afirmó que lo que sí le pidió el president de la Generalitat, Artur Mas, en la reunión que mantuvieron recientemente en Moncloa, fue un Concierto Económico.

Sobre el referéndum escocés, Rajoy se refugió en que no es su función valorar las decisiones que adoptan los estados soberanos que son de «su única y exclusiva responsabilidad». «No voy a entrar a valorar lo que ha ocurrido en Escocia igual que no voy a valorar que el Reino Unido no esté en el euro», comparó.

No obstante, puntualizó que aquel referéndum se va a celebrar de acuerdo a la legalidad vigente en el Reino Unido, que es «como se hacen las cosas por parte de las personas sensatas, por parte de los países sensatos y en democracia». Y añadió que en el caso catalán «a mí nadie me ha pedido un referéndum ni yo he dicho ni una sola palabra sobre ese asunto». No dijo que en su día el Congreso español sí tumbó la reforma estatutaria propuesta por Juan José Ibarretxe y que su posterior amago de consulta fue prohibido, en este caso por el Tribunal Constitucional.

Así las cosas, para Rajoy el camino legal para llegar a la votación que se hará en Escocia consistiría en «reformar la Constitución, disolver las Cortes, convocar elecciones, que las Cortes que salgan de esa convocatoria ratifiquen la reforma y finalmente se hace el referéndum. Eso es lo que hay que hacer, pero no es competencia del presidente de España».

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