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Poesía: Entrevista a Xánath Caraza por Anna Lombardo

Xánath Caraza es viajera, educadora, narradora y poeta. “Creo que hay de alguna forma una conversación íntima con el lector”

Let’s start with a presentation:

Xánath Caraza es viajera, educadora, narradora y poeta.  Enseña en la Universidad de Missouri-Kansas City y da talleres de creación literaria en Latinoamérica, Europa y Estados Unidos.  Esla Writer-in-Residence de Westchester Community College, Nueva York.  Carazarecibió en 2014 la Beca Nebrija para Creadores del Instituto Franklin, Universidad de Alcalá de Henares en España. Es columnista de La Bloga, Smithsonian Latino Center, Periódico de Poesía, Revista Literaria Monolito y Revista Zona de Ocio.  Su poemario Sílabas de viento recibió el2015 International Book Award de poesía.  También recibió Mención de Honor en la categoría de poesía en español para los 2015 International Latino Book Awards.  Su poemario Ocelocíhuatl, Conjuro y su colección de relatos Lo que trae la marea han recibido reconocimientos nacionales e internacionales.  Sus otros poemarios son Lágrima roja, Sin preámbulos, Donde la luz es violeta,Tinta negra, Noche de colibríes, Corazón pintadoy su segunda colección de relatos, Pulsación, está en proceso.  Ha sido traducida al inglés, italiano, griego, portugués, hindi, turco y náhuatl.  En 2013 fue nombrada número uno de los diez mejores autores latinos para leer por LatinoStories.com.  Caraza es juez desde 2013 para los José Martí Publishing Awards, The National Association of Hispanic Publications (NAHP).  Desde 2012 organiza el NationalPoetryMonth (NaPoMo) para Con Tinta.

 

  • ¿Cuándo comenzaste a escribir poemas?

Siempre cuento la historia del primer poema que escribí siendo niña.  Debí haber tenido seis años y lo escribí con un plumón de tinta rosada en papel copia.  Yo tenía una tía, maestra y pintora, a quien le debo mucho de mi formación artística y literaria.  Ella me prometió guardar lo que yo escribiera.  Cuando escribí mi primer poema en tinta rosada, era sobre las estrellas y la luna, se lo llevé.  Años más tarde se lo pedí y, bueno, ya no lo tenía.  No importó porque seguí escribiendo más poesía, narrativa, ensayos y artículos.  Sin embargo cuando en realidad me empecé a sentir escritora, fueron años más tarde, cuando tenía como veinte años y me invitaron a participar en una sección cultural de uno de los periódicos de mi ciudad natal.  Enviaba cada semana lo que fuera con tal de llenar la página, publiqué desde reseñas, relatos, poemas, ensayos y hasta comentarios sobre películas.  Sucedió que algunos de mis conocidos, al encontrarlos en la calle, me dijeron qué tanto les había gustado o disgustado lo que había publicado.  Ese sentimiento de haber sido leída por otros y de ver el efecto que había causado en ellos, me hizo sentir por primera vez escritora. Creo que ahí fue cuando me comprometí con la escritura.

  • ¿Cuál es tu inspiración? ¿Una imagen, un sentimiento, un hecho? En otras palabras, ¿cómo funciona el proceso creativo para ti?

No creo en la inspiración nada más porque sí.  Para mí, a través de los años, la idea romántica de que la inspiración llega esporádicamente, ha cambiado pero tampoco la rechazo.  Quiero subrayar que para mí, porque creo con honestidad que cada quien tiene procesos creativos diferentes.  Con el tiempo me he dado cuenta que el proceso creativo para mí es, quizá, un noventa por ciento disciplina y un diez por ciento inspiración casual y vuelvo a repetir, nunca la rechazo.  Es decir hay que sentarse todos los días a escribir, crear un regimen poético o narrativo para que la inspiración esté todos los días contigo y abrirle los brazos también a esos destellos de inspiración esporádica que nos iluminan de vez en cuando.  Porque de la idea de escribir un poema, un relato o un ensayo al hecho mismo de escribirlo pueden pasar años.  Hay que escribirlo, ponerlo en la página, y luego editarlo.  Para que después pueda ser publicado.

No hay duda de que me siento fascinada por el arte visual y la música, también por las artes escénicas y el arte en general.  De hecho tengo un par de poemarios de poesía ecfrástica, donde he colaborado con pintores y pintoras de latinoamérica principalmente.  La naturaleza es otro tema recurrente en mi poesía, el susurro líquido de los árboles es algo que no puedo ignorar.  Así mismo respondo a diversas situaciones de injusticia en el mundo, empezando con un reconocimiento de mi propia herencia cultural, de mi diversidad lingüística, racial, histórica, política y religiosa. Uno de mis poemarios, se publica para mayo de 2017 en España, Lágrima roja, es un poemario de brillo oscuro pero necesario ya que se enfoca en una preocupación personal, la grave situación que viven las mujeres en México, las desparecidas, mutilas, muertas, violadas.  Es un documento lírico sobre los feminicidios, solidario y doloroso.

  • La poesía, como la escritura, es de alguna manera un acto individual, una conversación íntima que el poeta decide compartir más o menos con los lectores. ¿Estás de acuerdo?  Y, ¿de qué manera este acto de “compartir la conversación” puede invitar a las mujeres a exponerse y explorar sus propias petencialidades?

Sí, creo que hay de alguna forma una conversación íntima con el lector.  En lo personal siempre pienso en lectores activos, que buscan entre líneas, entre palabras otra interpretación a lo que escribo.  No escribo de manera codificada pero si estoy segura que la intepretación va a depender de la cantidad de conexiones que el lector pueda hacer.  Es como el arte, nos va a afectar dependiendo de nuestra propia capacidad de interpretación o conexión con la pieza.  Yo espero que muchas mujeres sientan ganas de escribir después de leerme o de leer a otros.  Creo que si como poetas tocamos los corazones de las personas, de las mujeres, pueden llegar a percibir la posibilidad del acto creativo; es decir, de hacerlo suyo, desmitificarlo, y sentirlo como algo alcanzable y cotidiano.

  • ¿Puedes hablarnos de la relación entre tu papel como maestra y tu actividad poética? ¿De qué medida tu actividad poética influencia tu trabajo?

Quiero pensar en la enseñanza de manera humanística.  Aunque enseño gramática y creación literaria principalmente, quiero enseñar a los estudiantes a aprender por sí mismos.  Para aprender a escribir hay que saber leer con profundidad, eso no se da en una clase, es una formación tanto académica como extraescolar.  Lo que puedo hacer, es que los estudiantes se enamoren de la literatura, tengo unos cuantos meses para hacerlo, fascinarlos para que se enganchen con las palabras y no puedan vivir sin ellas.  He tenido la fortuna de dar clases en algunos países, de observar cómo aprenden los estudiantes en sus diferentes contextos y eso me ha ayudado mucho en mi desarrollo como educadora.  He viajado gracias a la poesía para presentaciones en diferentes universidades dentro y fuera del país, y vez tras vez, quiero que la audiencia se dé cuenta que la poesía es algo alcanzable, que todos podemos disfrutar de ésta y, más importante aún, que pueden hacerse poetas.

  • Fuiste una de las invitadas al Festival Internacional de Poesía, “La Palabra en el Mundo” que organicé en el 2015 en Venecia, Italia; sé que recientemente has publicado un poemario, Donde la luz es violeta, sobre tu visita a Italia. ¿Puedes contarnos un poco de Donde la luz es violeta?

Donde la luz es violeta es un poemario hecho de agua de mar del Mediterráneo, del Adriático, agua de las lagunas de Venecia y de luz violeta.  Nació en Venecia y caminó por la isla de Murano, Roma, Pompeya, Salerno, la costa de Amalfi, Mantúa y Florencia entre otros lugares.  Se montó en trenes y aviones, camino al lado de Dante, S. Quasimodo, Eugenio Montale, Safo y un sinfín de poetas y artistas italianos contemporáneos.  A ratos esa agua es tierna, furiosa, candente y tanática. Se revuelven en sus aguas seres mitológicos, tritones, Poseidón, sirenas, nereidas y cíclopes.  La luz del fondo del mar inunda las páginas de Donde la luz es violeta.Se publicó en noviembre de 2016 por Mammoth Publications en una versión bilingüe, español e inglés.  Sandra Kingery es la traductora al inglés de Donde la luz es violeta / Where the Light is Violet.

 

Poemas por Xánath Caraza

 

Que la Poesía

 

Que la poesía se vuelva lluvia.

Que moje todos los techos,

inunde las charcas vacías

y reviva los renacuajos secos.

 

Que la poesía se convierta en viento.

Que ulule entre los árboles,

choque en las ventanas rotas

y viaje por toda la tierra.

 

Que la poesía se haga relámpago,

fulmine pensamientos cuadrados

los llene de círculos

y amarillas ondas floreadas.

 

Que la poesía se ponga color verde.

Que cubra la tierra,

se enrede en los patios

y las flores blancas se hagan poemas.

 

Que la poesía se haga granizo.

Que golpee mi cuerpo,

me dé frío y absorba

cada sílaba incompleta.

 

Que la poesía se torne en fuego.

Que devore las casas,

las llene, recorra los muebles

y queme la indiferencia.

 

Que la poesía se vuelva rayo

de luna para que por las noches

nade entre aguas oscuras

alumbrada por ella.

 

Que la poesía se haga tornado,

se lleve la apatía y

despierte del letargo

a poetas despistados.

 

Que la poesía se convierta en niebla,

envuelva mi cuerpo

lo impregne de versos,

rimas y estrofas.

 

Que la poesía se transforme

en agua de rosas

y apague ese fuego

que llevo dentro.

 

 

Alcanza la niebla

 

Nace de la piedra

la mujer inmóvil

con el vientre atravesado

de barro rojo

y los senos llenos

 

Incrustado en el alma

lleva un relicario de cabello

e hilos de seda

movimiento suave

la hace flotar

 

Con palabras rojas

y la luna tatuada en el pecho

la mujer de senos llenos

y canciones suaves

alcanza la niebla

 

 

 

Tormenta

Para el arte de Israel Nazario

 

Tormenta de quimeras

arrasadas por el indomable viento

por el torbellino de humedad violenta,

a la cima de la montaña roja llevas vida

fecundar las semillas guardadas es tu destino,

agua del cielo de quetzal.

 

Ualaatluanehecatl

 

El árbol que se mantiene erguido,

que aguarda las gotas cristalinas

conoce la importancia de la espera.

Las montañas tienen secretos,

tormenta de sueños azules que explota

como perlas desbordándose por las laderas.

 

Ualaatluanehecatl

 

Lluvia, mensajera divina,

alimento para la tierra que dará vida.

La pluma del quetzal te presiente,

las aves llegan atraídas a la cima

por el aroma de la tormenta.

No huyen, la buscan, la anhelan.

 

 

Sílabas de viento

Para Angeluza de Adriana Manuela

              

Fluye sin temor la mujer,

sutilmente gira.

Entre nubes crecen

sus anhelos.

Entre lunas pierde la tristeza.

Entre astros se deshace la ilusión.

 

Fluye la mujer desde la tierra.

En el barro se enredan sus dichas.

Sus sueños, como seda en las olas, se pierden.

En la arena se entierran sus miedos.

Entre jugo de naranja y cereza

la piel se tiñe de malva.

 

Fluye la mujer en el aire

cual ráfaga de viento.

Se entinta los párpados de lapislázuli.

Se mezcla su aliento con aroma de azahares.

Se desvanece entre cabelleras de estrellas.

Se enreda en la hojarasca del bosque de niebla.

 

Sobre pinceladas en el blanco

lienzo se forma.

Del papel y el color

nacen sus sentimientos.

Se desplaza hasta concentrarse

en sílabas de viento.

 

Fluye entre lágrimas,

agua de río y lluvia de verano.

A las páginas se entrega,

aflora del papel amate.

En el tintero rebosante

con el remolino siente.

 

Pasión contenida palpita.

Ternura guardada brota.

Caligrafía perdida corre por sus venas.

Conocimiento absorbido en la piel.

La mujer que no espera,

siente con el trémulo corazón.

 

 

 

Viento

 

Viento, deja tu canto

esgrafiado esta mañana

en el opalescente mar.

 

Tres aves negras desde el cielo

penetran el agua,

su aleteo rompe la monotonía.

 

El pecho de las aves

se empapa de celo.

Turquesa acuática.

 

Viento, ven a mí,

ensortija las suaves sílabas,

susurra los sueños de antaño.

 

 

Mármol blanco

 

El canto de las esculturas

distrae los recuerdos

tregua en la nívea distancia

ver sin ver entre las piezas

envuelve de tranquilidad.

 

Cuerpo fragmentado

un pie abandonado

una cara desmembrada

andar sigiloso sobre

el mármol blanco.

 

Respirar sosegado

entre el fauno rojo

y los centauros negros.

 

Deambulo con Sabina y Adriano

un mar zafiro ruge a lo lejos.

Silencio que acarrea más silencio.

 

Estoico silencio

el tiempo se acaba.

Agua esmeralda y mármol.

 

Alba historia, efímera

en este museo de frías palabras

filósofos de roca en los pasillos

pétreo niño juega

con una cara anciana.

 

Otro infante de piedra blanca

con serpiente en la mano.

Frente al busto de Medusa

veo su pelo renacer

corazón palpitante,

lágrimas mudas.

 

Inmaculada Venus

su vientre pulsa

sus pechos se hinchan

los cubre.

 

A la loba que amamanta

a Rómulo y a Remo

los senos de helado mármol

se le vacían.

 

Blanco silencio

perderse

en el frígido espacio.

 

 

Roma, Italia, 21 de mayo de 2015

 

 

 

Chispea en el aire

 

Flota en la atmósfera

una pluma

desgarra el haz de luz

en el panteón romano

destellos suaves.

 

Intermitentemente

viaja hasta el óculo

rompe el rayo

que atraviesa la sala

y te pienso y te escucho.

 

En la calle un tango

llega a su clímax

luego

Edith Piaf

sin ningún arrepentimiento.

 

¡Sólo amar!

 

Y la delicada pluma

chispea en el aire

gira, gira, gira

vuelve a brillar.

 

Recorro el empedrado

frío, negro, reluciente

escucho el murmullo callejero

las voces extraviadas.

 

Evito los cuerpos perdidos

me disfrazo de ese

vaivén humano

y humores salvajes.

 

 

Roma, Italia, 22 de mayo de 2015

 

 

 

El lienzo

Para León Bosch

 

Después de la poesía

caminata bajo la lluvia

Bosch con su boina y paraguas

 

Luz ámbar nos rodea

 

Las calles brillan con la lluvia

los rítmicos pasos dejan huella

en la noche romana

 

Luz ámbar nos abraza

 

Cálido ambiente nos recibe

poetas y pintores celebramos

esta noche de versos

 

Luz ámbar nos protege

 

Brindamos por la amistad y la poesía

sílabas azules en la atmósfera

envuelven las sonrisas

 

Luz ámbar nos guía

 

Luz dorada de la noche

polvos áureos de poesía

pintados en el lienzo de la memoria

 

 

En el tren de Roma a Mantúa, Italia 23 de mayo de 2015

 

 

 

 

Viento en el rostro

Para Lucía Papaleo

 

Muéstrame las sílabas que hacen

vibrar el agua, llévame hasta

las profundidades de las páginas,

cuéntame los secretos que existen

entre estrofas.

 

Quasimodo, háblame de esa tierra

que te vio nacer, de tu sol,

tus montañas, de tu azul infinito.

 

Nutre con tus versos las salvajes

manos creadoras, comparte

una puesta de sol frente

al mar conmigo.

 

Abre el libro y experimenta

posibilidades.

 

Ya eres mío, Quasimodo,

ya eres mío.

Escucho tus versos con años

de distancia, otra época,

otra ciudad, una voz diferente.

 

Fuertes versos me unen a ti.

 

Lentamente las hojas inundan

mi vista, tu lienzo, corrientes

lingüísticas, tus colores y

viento en el rostro, y te sigo

en silencio con la mirada

hasta esa tierra de sol y poesía.

 

Ya eres mío, Quasimodo,

ya eres mío.

 

Ya tus sepias palabras

han teñido mi piel,

áureo calor en el alma.

 

 

Mantúa, Lombardía, Italia, 27 de mayo de 2015

 

 

 

Traigo la luna metida en las uñas

 

Traigo la luna atorada

en el pie derecho

me la sacudo y

se enreda más

su reflejo en esta

agua me atrapa.

 

La luna llena ha llegado

a Murano, el agua alta

ha invadido las calles

mi pelo se mueve

con el rumor de las olas.

 

Algas verdes son

mi cabellera esta noche.

Oro líquido se esparce

en la superficie del agua.

Culebras áureas me

persiguen los pasos,

la luna las dirige a mí.

 

Traigo la luna enmarañada

en el corazón, palpita en

lugar de mi sangre

se me pega en las venas

y las arterias,

celeste embrollo el que traigo.

 

Tengo la luna bordada

en el pecho, cuando brilla,

la piel me arde

me desgarra los senos,

sangran.

 

Traigo la luna metida

en las uñas como polvo

plateado por rasguñar

las estrellas no me lo

puedo quitar.

 

Tengo la luna roja

tatuada en los labios

luna llena, agua alta,

áureas culebras me alcanzan,

saltan desde el canal

ojos de luna me acechan

me muerden,

se tragan mis versos.

 

Traigo la luna cargando

en los hombros

es un peso grande

de argenta líquida

de ausencia y silencio,

se va tatuando

en mi espalda,

tiñe la piel a lo largo

y ancho se expande

lentamente,

no me la puedo quitar.

 

Isla de Murano, Venecia, Veneto, junio 3 de 2015

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