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ELECCIONES EN IRAQ. ENTRE DIVISIONES INTERNAS Y PRESIONES  EXTERNAS

Este sábado la población de Iraq ha sido convocada a votar para renovar su parlamento. Unas elecciones,  las primeras después de que el Gobierno saliente declarara la victoria contra el Estado Islámico, marcadas por los fraccionamientos internos y las presiones externas

Este sábado la población de Iraq ha sido convocada a votar para renovar su parlamento. Unas elecciones,  las primeras después de que el Gobierno saliente declarara la victoria contra el Estado Islámico, marcadas por los fraccionamientos internos y las presiones externas.

No es casualdad que el tono de la campaña haya sido bastante violento, incluyendo amenazas abiertas por parte de algunos de los candidatos más conocidos, como el Primer Ministro saliente, Haydar Abadi, o el ex Primer-Ministro, y actual vice-Presidente, Nuri al-Maliki, lideres de listas diferentes.

La violencia verbal ha venido acompañada también de ataques físicos como ha sido el caso de la agresión al candidato de la Lista Nueva Generación, Kamuran Berwari, en la ciudad kurda de Duhok.

En los últimos días de campaña el tono de las amenazas ha venido creciendo al mismo tiempo que los comentarios sobre posibles fraudes e irregularidades. El actual Primer Ministro Haydar Abadi, líder de la coalición Victoria de Iraq (Nasr al-Iraq), afirmó que “si hace falta cortaremos manos”, mientras que el ex premier Nuri al-Maliki, cabeza de lista de Estado de Derecho (Dawlat al-Qanun’), ha amenazado con que “si se registran fraudes habrá una guerra civil”.

Mas allá de las posibilidades de irregularidades y fraudes la razón de fondo de tanta  animosidad y violencia es la delicada situación que vive el país, no solo en lo que se refiere a su situación interna sino también por los numerosos y complejos intereses regionales e internacionales.

Si bien los EE.UU retiraron sus fuerzas de intervención su influencia sigue estando muy presente. Por otra parte el Gobierno ruso acaba de cerrar un acuerdo con las autoridades del Kurdistán iraquí, sin que se sepa aun el contenido ni objetivo del mismo. A su regreso de Moscú el Primer Ministro del Gobierno autónomo kurdo-iraquí declaró escuetamente que había hablado con Vladimir Putin de fortalecer y ampliar su cooperación política, económica, energética, social y de seguridad.

El Kurdistán iraquí

Por su parte el Estado Turco continúa su política de ocupación de pedazos del territorio kurdo-iraquí sin mayores reacciones por parte de las autoridades de Iraq, lo que ha provocado que la población de esas zonas haya llamado a votar solo a los partidos que se hayan declarado en contra de la política de asimilación turca. Lo cual excluiría al PDK (el Partido Democrático del Kurdistán) dirigido por Mesud Barzani, que dimitió tras el fracaso de la puesta en práctica de la opción de independencia, aprobado mayoritariamente por la población del Kurdistán iraquí en referéndum. Una consulta soberana convocada a prisas, si apoyos ni consultas con otras fuerzas kurdas, tanto de Iraq como del resto del Kurdistán, y con muy poca visión política.

En el mismo escenario tanto el partido Goran como la lista Nueva Generación se han manifestado claramente en contra de la intervención turca, mientras que el PUK (Partido de la Unión Patriótica), del fallecido ex-Presidente de Iraq Jalal Talabani, ha expresado posiciones ambiguas y tímidas.

La sopa de letras chiitas y sunitas, y los intereses externos

El sectarismo ha definido en gran medida la existencia misma de Iraq como estado moderno, un país que en esencia fue una “creación” hecha a la medida para que Francia y Gran Bretaña, potencias ganadoras de la I Guerra Mundial, se repartiesen el Imperio Otomano.

La realidad actual muestra una población que progresivamente ha perdido interés en una “clase política” mas preocupada en contentar élites internas e intereses foráneos que a la población en general. Una de las características de estas elecciones es la fragmentación interna de los frentes y alianzas tradicionales. En anteriores comicios los chiítas se presentaron unidos mientras que en esta ocasión van divididos en dos grupos principales, encabezados por los citados Abadi y al-Maliki. A los que  hay que sumarles además la coalición Fatha, que incluye parte de las milicias chiitas, Hashd al-Shaabi, que combatieron al DAESH junto al ejercito iraquí, dirigidas por Hadi al-Amiri, Badr. Más curiosa resulta la alianza del partido chiita, dirigida por el clérigo, Moqtad al-Sadr que se presenta junto al Partido Comunista.

La división en el campo confesional sunita no resulta muy diferente: la coalición el Muttahidoon (Unidos por la Reforma) dirigida por Osama al-Nujaifi, que en el 2014 obtuvo 23 diputados, llega a estas elecciones con diversas escisiones,  frente a la coalición del ex-Primer Ministro Ayad Allawi, Al-Wataniya.

Aparte hay que señalar que de los 329 escaños, 8 están reservados para minorías, 5 para los asirios, y uno para cada una de las comunidades Yazidí, Mandaeans y Shabaka.

Y por si la fragmentación al interior de las comunidades sunis y chiis fuese poco hay que sumarle los intereses extranjeros tan presentes en la zona, más en estos momentos si tenemos en cuenta la reciente decisión del Presidente de los EE.UU, Donald Trump, de romper con el acuerdo nuclear con Irán, lo que ha convertido inmediatamente a Iraq en espacio estratégico en la política anti-iraní. Un Irán que  tiene una notable presencia en ese país, mediante milicias chiitas afines y una parte sustancial de la clase política de confesión chiita.

Zonas en disputa: Kirkuk y Mosul

En diciembre de 2017 el Gobierno de Bagdad anunció la victoria sobre el Estado Islámico tras la liberación de Mosul. Una ciudad, capital de la provincia de Ninive, donde la campaña electoral ha sido especialmente dura, con 921 candidatos compitiendo por los 34 escaños de la provincia.

En la segunda ciudad en importancia de Iraq, donde aun su población, en mayoría kurda, intenta recuperar algo de normalidad tras 3 años de ocupación por las milicias del ISIS, la comisión electoral iraqui ha hecho público que entre los candidatos hay, ni más ni menos, que  255 mujeres, uno de los porcentajes mas alto del país.

Los resultados que se den en Mosul serán especialmente interesantes pues, antes de la ocupación del ISIS, la mayoría de los votos eran captados por los partidos kurdos tradicionales (el PDK y el PUK), pero su actitud durante la ocupación del Estado Islámico puede haber variado notablemente la opinión popular.

El actual Primer Ministro del Gobierno de Bagdad, al-Abadi, aparece como el favorito a ganar en la provincia de Ninive, mientras que en Kirkuk, donde se disputan 12 parlamentarios, el partido kurdo PDK ha confirmado su boicot a los comicios en esa región, con el argumento que la misma está “bajo ocupación” acusando a su vez al Gobierno central de “traición”. Por su parte el Frente Turcomano Iraquí se presenta a los comicios en la misma urbe durante la campaña electoral no se ha cortado en declarar que quiere hacer desaparecer cualquier vestigio kurdo de la ciudad.

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