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Entrevista a Tariq Ramadan – Primera Parte

Presentar a Tariq Ramadan puede parecer sencillo, bastaría como introducción clásica decir que es profesor de Estudios Islámicos Contemporáneos en la Universidad de Oxford y en la Facultad de Teología de esta misma ciudad, o que es Director del Centro de Investigación sobre legislación y ética islámica de Doha. Sin embargo lo que Tariq Ramadán nos transmite mediante parte de su pensamiento tiene que ver con una historia vital e íntima, que va más allá de los resultados de sus estudios o investigaciones académicas, para clavar sus raíces originales en un origen familiar y una búsqueda de su propia identidad personal y social.

Su origen y la definición de su mundo cultural hablan también por él, en este punto parece oportuno romper un esquema normal de presentación y construir la entrada de esta entrevista con algunas notas auto-biográficas.

Nacido en Suiza en 1962 Tariq afirma que en su familia egipcia “todo estaba empapado en referencias islámicas, donde mis padres estaban totalmente involucrados en el intento de vivir y enseñar como musulmanes”, las razones de este ambiente resultan claras si les añadimos que sus progenitores se encontraban en ese momento exiliados, durante el Gobierno nacionalista del Coronel Nasser, dado que su padre era un figura prominente de los Hermanos Musulmanes, y su abuelo materno, Hassan Al-Banna, había sido fundador de esta misma organización en la década de 1920.

Ramadan recuerda durante sus años de niñez y adolescencia sus numerosos viajes a Egipto y afirma que en ese tiempo su único sueño era volver a lo que consideraba su país de origen. “Pero poco a poco empecé a sentir que pertenecía a otra parte. Estaba vinculado a los principios del Islam, pero culturalmente era mucho más europeo”.

Ya casado y con hijos decidió estudiar ciencias islámicas en el propio Egipto y allá se trasladó con su familia, pero esa experiencia tubo también otras consecuencias: “Cuando regresé a Suiza – dice – tuve la constante sensación de que me faltaba algo. Hablé con muchas personas que querían seguir siendo musulmanes, pero que sentían una íntima contradicción entre sus deseos y las prácticas ¿Cómo podemos ser musulmanes?”

Ante esta inquietud Ramadán se dio cuenta de que “necesitábamos dos cosas. Una comprensión arraigada de nuestra religión y una comprensión más profunda del entorno occidental. Y comencé a estudiar las enseñanzas islámicas, las normas y principios desde su interior para extraer lo que contenían de universal. Esta fue una odisea personal. Seguir siendo musulmán en Suiza significó que ya no podía simplemente recurrir a una pertenencia egipcia”.

De esta etapa precursora Ramadán subraya que lo que necesitaba era “explicar dos cosas, a mí mismo y a los demás. Primero ¿cómo era posible vivir estos principios universales musulmanes en un nuevo contexto?, y segundo ¿cómo vincular esas ideas de mis estudios musulmanes y sus valores universales a la filosofía occidental, vinculándolos a mi personalidad, totalmente arraigada en lo europeo?”

Para seguir siendo un buen musulmán en Europa, –afirma– uno se sentía obligado a ser un musulmán paquistaní o del norte de África. Esta fue una limitación real para mí. Pero al mismo tiempo fue una experiencia que compartí con organizaciones religiosas de base y con líderes comunitarios musulmanes”.

Sobre la base de esta trayectoria vital Tariq Ramadán se convirtió en un importante pensador y filósofo musulmán con una amplia producción literaria, en castellano se pueden leer “Muhammad: Vida y enseñanzas del Profeta del Islam” y “Mi Visión del Islam Occidental”. En lengua inglesa y francesa, idiomas que maneja perfectamente, sus ensayos y publicaciones son muy numerosos (entre ellas The Arab Awakening,What I Believe…)

Desde su nacimiento y expansión el Islam se caracterizó, durante siglos, por promover la cultura, la ciencia, la tolerancia religiosa y étnica… ¿Qué es lo que ha cambiado para que hoy en día se perciba al Islam como algo totalmente contrario a estos valores?

En ese sentido hay dos cosas importantes: primero, la historia nos está demostrando que no podemos comprender la esencia de lo que está sucediendo actualmente con algunas tendencias a partir de lo que la historia certifica, que durante muchos siglos los musulmanes fueron vanguardia en la ciencia y la filosofía. En todo caso si en la historia hay un momento en que los musulmanes y la religión estaban involucrados en la cultura esto demuestra que muchos fenómenos actuales no son algo intrínsecamente islámico y más bien tiene que ver con una crisis dentro del Islam.

Al interior del Islam tenemos muchas tendencias y no podemos negar que algunas de ellas se basan en una lectura literal y dogmática, y muy a menudo estas son las personas que están difundiendo más mentiras y recibiendo titulares, por ser precisamente las más violentas. Dentro de esas tendencias, más literales, hay que incluir a países que de hecho son al mismo tiempo aliados de Occidente, por ejemplo Arabia Saudita o Qatar, donde abundan los partidarios de la predica literal y los tradicionalistas.
Ahora bien, si miramos el cuadro completo veremos que esto no solo está sucediendo en la zona del Golfo Pérsico, sino que también en Asia, África y Occidente, hay musulmanes realmente muy comprometidos, mujeres y hombres, que aportan nuevas respuestas a nuevos desafíos en numerosos campos y no podemos ignorarlos, porque es algo que está pasando frente a nosotros, en campos como la medicina, el derecho, la cultura, la filosofía, la ciencia. Aparecen muchas nuevas respuestas porque nos enfrentamos a nuevos desafíos.

Cuando los medios ser refieren a personas involucradas en acciones violentas relacionadas al mundo musulmán añaden una “denominación de origen”, que no tiene que ver con la nacionalidad, por ejemplo los autores del atentado contra Charlie Hebdo eran franceses de origen magrebí… ¿Cómo valora esta tendencia a remarcar el origen?
Creo que es algo que no sólo promueven los medios de comunicación, sino que está presente de alguna manera en la arena política, en el debate social. Estamos creando en estos tiempos de manera paralela lo que el sociólogo holandés Willem Schinkel ha denominado “ciudadanía moral” y que yo llamaría “ciudadanía informal”, porque en nuestras sociedades hay diferentes niveles de ciudadanía.

Dependiendo de la forma en que nos comportamos, se nos van añadiendo etiquetas, qué origen tienes, qué religión diferente a la de la mayoría y al final esto significa que hay europeos originarios y verdaderos y otros que si no actúan a la luz de los supuestos “valores” prefijados se les otorga otro status, no en el plano legal, sino en un plano informal, algo así como “ciudadanos extranjeros”, que es un nuevo concepto.

Son ciudadanos pero no completamente, por lo tanto son ciudadanos extranjeros, y cuando hay un problema lo que mencionamos primero es que son musulmanes, africanos, árabes… Esta misma calificación diferenciada está socavando el hecho mismo y cierto de que son europeos.

Después de los atentados de Londres, el 7 de julio en el 2005, ya señale esta tendencia. Dije que si bien es cierto que los autores tenían padre y madre y que es verdad que la comunidad musulmana tiene que abordar el problema de las interpretaciones religiosas literales con la violencia y el dogmatismo que conllevan, también es cierto que la sociedad británica debe aceptar y reconocer el hecho de que son hijos de esa sociedad. Del mismo modo que cuando un muchacho se convierte en un delincuente callejero no se suele culpar a la madre o al padre, es una responsabilidad más amplia. La manera en que estamos utilizando este concepto de denominación de origen es de alguna manera aclarar que no es verdaderamente uno de nosotros.

Sigue

Foto: Mauro Guglielminotti

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